viernes, 20 de abril de 2012

CLASSICS: Clásicos a todo color.

Hay ciertas marcas que ya no necesitan una etiqueta o logo para identificarse, el color que que infunden en sus modelos, empaques, productos es mas que suficiente para saber a que firma pertenece determinada pieza. Aquí la historia que esconde cada tono.

El Rojo de Valentino.
El primer vestido que confeccionó en ese color fue en 1959 y fue un strapless.
De ahí en adelante ese color apareció en todos y cada uno de sus desfiles, pero nunca de manera tan espectacular como en la última colección que salió de su puño y letra en 2007: treinta modelos recorrieron la pasarela con la misma prenda en color "rojo valentino".



El Little Black Dress de Chanel
No es novedad decir que el color favorito de la diseñadora oriunda de Auvernia era el monocromático negro. La similitud con la sobriedad de este color y el estilo de Coco no es mera coincidencia, pues para ella la sencillez del color reflejaba la elegancia de lo austero. Menos es más, una regla de Chanel nos enseñó y jamás falla.



El Azul de Tiffany & Co. 
Durante la época victoriana, las novias acostumbraban regalar a sus damas de honor un broche en forma de paloma con incrustaciones en turquesa. La casa joyera se inspiró en ese detalle para elegir su color emblema que tiene patentado desde 1998.



El Naranja de Hermès
Aunque ahora es sinónimo de lujo (¿alguien pensó en una Birkin?) el color llegó a la marca en tiempos de auteridad. Una vez que terminó la Segunda Guerra Mundial, conseguir papel blanco era realmente complicado así que usaron lo que les quedaba a la mano: algunos pliegos en color café y naranja para envolver las cajas.









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